viernes 4 de enero de 2008

Mañana sin solei

Un sol que se esfuerza por salir, pero las nubes negras matan sus ganas. Con el sueno cansado que no deja dormir me entrego en oración con plegarias a tu nombre de santa, oraciones como filas de hormigas en busca del alimento bendito de cada día. Santísima sanidad, mi reino por otra noche imaginaria con tu compañía. Tus besos de princesa que sanan las heridas de mi espalda. Ya no importan a diario los campos de batalla que me han traigo hasta tu vientre presente en las claras mañanas largas que me esperan en tu lecho. Otro nombre de mujer que se escribe en mi cama y los días como polvo se me van de las manos. El tiempo nuevo de hoy se aprisiona en los días pasados y los arboles desnudos de un invierno eterno me invitan a perderme entre tu hermosura de diosa pagana. No dejera que el miedo te aleje de mis ganas, no quiero que el olvido se apiade de tu alma y seas otro recuerdo que imagino en mis mañanas solitarias en un tren colmado de almas, cuando mi cuerpo viaja de la casa al trabajo y veo tu mirada cuando mi mente vuela y mis ojos cansados miran por la ventana. Cansados de llorar aunque no queden lágrimas. El silbato del tren marca la estación final de mi trayecto matinal. A la carga con otro día mas, con la esperanza de volver a soñarte despierto mañana a la mañana cuando un nuevo sol intente iluminar mi alma.