lunes, 28 de julio de 2008

100 y dos

Hoy que miro el mar desde un balcón lejano,y las nubes mariposas juegan a formar formas en el cielo, Lisbao se despierta soleada con una bruma húmeda que acaricia el pelo de la belleza femenina de esta tierra Ibérica. Los años se me van de las manos y los días gotean del calendario de mis treinta y tanto, 2 años desde que partí de la Reina del plata, veinticuatro meses de un viaje que empezó por un amor y terminara por otro, un segundo que me cambio la vida, un dolor que no duro para siempre pero que cambio el resto de mi días. Ha sido un viaje corto e infinito, donde aprendí todo lo que no sabia que ya sabia y lo que nunca sabré y lo que se aprende y se olvida, viaje por lugares mágicos y por otros históricos de monumentos y museos, encontré, perdí, jugué y camine por otras tantas calles, con otros tantos nombres. A lo largo del camino he encontrado muchos objetos nuevos, he sacado fotos de otros rostros, he escrito nuevas y viejas poesías; hace tanto casi como un año nació "amores de un día".
El viaje del héroe que no soy me trajo muchas alegrías, y otras tantas tristezas, me dio amigos nuevos, me dio amigo viejos, ha borrado gente que no merece ser gente, ha escuchado mi llanto hasta no saber nada mas que mi nombre en una ciudad que no perdona, sin una cama caliente que me espere. Me han presentado a varias capitales, la del te con lluvia donde esta la casa donde habita pero que no es mi casa, la del queso y vino a la orilla del río, la del sol, los toros y las tapas, la que alguna vez fue el centro del mundo, y otras tantas que hacen que la lista se haga larga; he cruzado los mares y los ríos, he gastado mis botas en la marcha por encontrarme aunque sigo perdido de sobre-información empapado de opciones que me abordan y me atrapan. Donde he de parar?, con estos nuevos jinetes de otros tiempos que me preguntan si yo seré el ultimo caballero. Diario de un viaje que no termina de empezar su viaje, valijas negras que tramsportan mi traje y dolor en este cuerpo que se hace viejo pero sigue guardo mi corazón en venta en el medio del pecho. Nuevas tormentas fujitivas de las historias que algún día contare en el lugar donde termina el mundo y empieza mi vida. Donde muchos siguen con su historia, donde algunos me esperan y otras tantas me olvidan. Saber que fui el que ya no soy para ti y mañana seré que el nunca fui para vos. Haber vivido lo vivido me ha encontrado con el que quería ser pero ha perdido al que nunca fui y hoy que ya no soy sigo siendo yo sin mas que mi. Hoy cuando miro la marca desde un balcón cercano, el norte marca su estrella de soñar y un tango adivina el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno. Ayer, es el lugar donde habita la melancolía, la nostalgia de saber que los años que se van ya nunca podrán volver; Hoy es el lugar donde se hace lo que se puede para que tal vez mañana sea o no del color de nuestros sueños. Dos siglos de estar lejos de ti, dos años de estar tan cerca de mi, cuantas veces me he preguntado la misma pregunta? y siempre me he contestado una respuesta diferente. Aveces gano y muchas veces no, así son los viajes me imagino. Hoy tengo otros nuevos intelectos que empañan mi sufrir, mi sonar, mi vivir. Tengo la esperazanda de que un ángel de pelo largo espere mis besos exiliados. El perfume de una mañana de ropa blanca secada al sol y desayuno en la cama, se asoma desde las tapas de un libro largo que no llego a terminar, sabor a ti, tiempo sin tempestad y los miles de millas que me esperan por delante. Tanto y tan poco tiempo, la moneda de la suerte gira en el aire una vez mas locamente enamorada de un destino infiel que duerme con cualquiera y no se casa con ninguna.

martes, 15 de julio de 2008

Imperfecto

Pretérito imperfecto indefinido,
tiempo marginal en los labios del tiempo
caminante que no se hace camino
azul rojizo amarillo suelo.

Juego final, la apuesta esta perdida,
picazón febril en tus labios de fuego
las luces apagadas, callejón sin salida
los pañuelos fugaces que lloran en el viento.

Certeza silenciosa de ya no saber nada
amanece tal vez en la gran vía,
un banco de estación, una plaza apagada
durmiendo de tu lado como en aquellos días.

Sueño de poeta

harto de estar harto de las pandillas que atracan a los que han perdido el tren de la esperanza, triste de la tristeza que se avecina cuando los días pierden peso y mi vida se duerme en la balanza de los kilos de lágrimas que se suicidan desde el balcón de mis ojos. Muerto de la mortalidad infinita de la mala suerte y las buena compañía, cuento el trapo roto y viejo con que seco mi frente marchita que no va a volver. Suelo y loco por las calles de Santa Teresita que a veces te da y a veces te quita, ruido a viejo poeta y las letras de los otros tantas poetas que han sido inspiración tardía tantas tardes de lluvia en la casa de mis viejos. Cuanto tiempo ha de pasar hasta volver a mirar tus ojos de gata tierna que me llama y me excita con el fatasmagorico recuerdo de la ultima sita. Pido perdón a los corazones rotos desde mi corazón que sigue con la espina clavada en la misma dirección cuando te miro desde lejos y te siento de cerca. Allá hace tiempo cuando las cosas eran mas grandes y yo menos viejo, los sueños eran otros senos y mis amigos no hablaban de recuerdos, todo tenia sabor a futuro incierto y la realidad era tan irreal que me ponía contento. Hoy por hoy me siento mas real y menos dueño del destino, las horas con arena se filtran entre mis dedos y una claro despertar termina con mis horas de dormir para volver al mundo de los que están despiertos, viviendo la vida como si fuera un sueño de poeta.